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Medidor de turbidez Hach vs Apera: ¿Cuál es el mejor turbidímetro de laboratorio?
La turbidez es un parámetro esencial en todo proceso de control de calidad del agua, pero cuando se trata de precisión en laboratorio, no todos los equipos responden igual.
Entre las marcas más utilizadas por profesionales e industrias en el Perú destacan Hach y Apera, dos fabricantes que han convertido la medición nefelométrica en una herramienta de alta confiabilidad.
Este artículo analiza de forma directa cuál de estos turbidímetros de laboratorio ofrece el mejor equilibrio entre precisión, robustez y cumplimiento normativo.
Diseño y construcción: durabilidad y ergonomía profesional
Tanto Hach como Apera apuestan por equipos compactos y portátiles, pero con filosofías diferentes.
Hach 2100Q mantiene el sello clásico de la marca: un diseño sólido, carcasa de alta resistencia y una interfaz funcional pensada para laboratorios o entornos de planta.
Su estructura está hecha para soportar manipulación constante, caídas leves y exposición a humedad moderada. Es un instrumento diseñado para durar años con mantenimiento adecuado.
Por su parte, el Apera TN400 presenta un enfoque moderno y ergonómico. Su carcasa con certificación IP67 garantiza protección total contra polvo y salpicaduras, lo que lo hace ideal para análisis de campo o laboratorios con alto tránsito de muestras.
El cuerpo más liviano y el diseño sellado facilitan el transporte y reducen la posibilidad de contaminación cruzada.
Conclusión técnica:
Hach domina en robustez y longevidad.
Apera destaca en ergonomía y protección ambiental.
En entornos industriales peruanos donde los equipos suelen exponerse a humedad, polvo o traslado continuo, el Apera TN400 ofrece una ventaja práctica en portabilidad, mientras que el Hach 2100Q sobresale en estabilidad estructural.
Precisión, rango y desempeño óptico
En cualquier medidor de turbidez del agua, los factores clave son el método óptico, la precisión y la repetibilidad.
Ambos modelos utilizan el método nefelométrico —medición de luz dispersada a 90°— conforme a estándares internacionales.
Hach 2100Q cumple con EPA 180.1, orientado a laboratorios de agua potable y efluentes regulados por agencias ambientales.
Apera TN400 se ajusta a la ISO 7027, norma también reconocida por la NTP 214:1987 (actualizada) en Perú para ensayos de turbidez en agua.
En cuanto a rendimiento:
Característica | Hach 2100Q | Apera TN400 |
Rango de medida | 0.01 – 1000 NTU | 0 – 1000 NTU (automático) |
Precisión | ±2 % de lectura ±0.01 NTU | ±2 % de lectura o ±0.02 NTU |
Repetibilidad | ±1 % o ±0.01 NTU | ±1 % o ±0.02 NTU |
Luz de referencia | Blanca (EPA 180.1) | LED infrarrojo 860 nm (ISO 7027) |
Tiempo de lectura | Rápido, estabilización manual | Promedio automático de hasta 10 lecturas |
Compensación de luz parásita | Alta, mediante sensores internos | Incorporada, con control digital |
En la práctica, ambos ofrecen precisión suficiente para cumplir con el Decreto Supremo N.º 031-2010-SA sobre calidad de agua para consumo humano y con los límites exigidos por el DS 003-2010-MINAM para efluentes municipales.
Conclusión técnica:
Hach mantiene una ligera ventaja en exactitud absoluta y estabilidad óptica.
Apera iguala el desempeño en rangos bajos con tecnología más intuitiva y lecturas más ágiles.
Calibración, trazabilidad y mantenimiento
La confiabilidad de un turbidímetro depende de su capacidad de calibrarse y verificarse con soluciones trazables.
Hach 2100Q utiliza patrones de formazina (recomendados por la EPA) o estándares poliméricos equivalentes. Permite calibraciones de múltiples puntos y verificación rápida entre sesiones.
Su sistema interno guarda registros de calibración, ideal para auditorías o controles bajo ISO/IEC 17025.
Apera TN400 se suministra con estándares AMCO Clear®, libres de formaldehído y trazables a NIST, lo que facilita la calibración sin riesgos químicos.
El software del equipo guía al usuario paso a paso, almacenando hasta 200 registros con fecha y hora.
En laboratorios peruanos donde la trazabilidad es un requisito para informes técnicos o controles de planta, ambos equipos cumplen, aunque Apera ofrece un proceso más automatizado y seguro químicamente.
Conclusión técnica:
Hach es la referencia clásica para laboratorios acreditados.
Apera simplifica la calibración y reduce la manipulación de químicos peligrosos.
Usabilidad y experiencia de medición
En la práctica diaria, la facilidad de uso es tan importante como la precisión.
Hach 2100Q tiene una interfaz monocromática de lectura directa. Requiere conocimiento básico para navegar sus menús, pero ofrece guías claras de calibración. Su tiempo de encendido y estabilización es mínimo, aunque el proceso de lectura es más técnico.
Apera TN400, en cambio, apuesta por una pantalla TFT a color, íconos intuitivos y asistencia textual durante cada medición. El usuario puede activar el modo “promedio” para obtener lecturas estabilizadas automáticamente, una ventaja en muestras inestables o con partículas en movimiento.
Además, el TN400 incluye salida USB para exportar datos, mientras que Hach depende de software adicional o puertos RS-232 según modelo.
Conclusión técnica:
Apera gana en interfaz, visualización y flujo de trabajo.
Hach se impone en control manual y consistencia operativa en laboratorios tradicionales.
Costos, soporte y disponibilidad local
En términos de inversión, los turbidímetros Hach suelen ubicarse en una gama más alta de precios debido a su respaldo técnico y disponibilidad global de repuestos.
En Perú, cuentan con distribuidores oficiales y talleres de servicio certificados, lo que garantiza mantenimiento preventivo y calibración con trazabilidad reconocida.
Apera, por su parte, ha ganado terreno por ofrecer mejor relación costo-beneficio. Sus repuestos y estándares pueden adquirirse fácilmente mediante distribuidores locales o tiendas técnicas online.
La diferencia de precio puede alcanzar entre 20 % y 35 % menos respecto a un modelo Hach de características similares.
Conclusión técnica:
Hach ofrece mayor respaldo postventa y red técnica establecida.
Apera es una opción eficiente para laboratorios con presupuesto moderado o proyectos de campo.
Evaluación comparativa final:
Categoría | Hach 2100Q | Apera TN400 |
Norma óptica | EPA 180.1 (luz blanca) | ISO 7027 (infrarroja 860 nm) |
Rango de medición | 0.01–1000 NTU | 0–1000 NTU |
Precisión | Alta (±2 %) | Alta (±2 %) |
Interfaz | Tradicional, técnico | Moderna, asistida |
Calibración | Formazina, multipunto | AMCO, guiada |
Protección ambiental | Robusta, sin IP definido | IP67 polvo/agua |
Exportación de datos | USB/RS-232 (según modelo) | No posee |
Soporte local | Amplio, histórico | En expansión |
Precio relativo | Alto | Medio |
Ideal para | Laboratorios acreditados, plantas de tratamiento | Campo, control operativo, laboratorios medianos |
La elección entre un turbidímetro de laboratorio Hach y Apera depende menos del nombre y más del entorno operativo:
- Para laboratorios acreditados, plantas de tratamiento o control de agua potable, Hach sigue siendo el estándar de referencia: alta precisión, soporte técnico asegurado y cumplimiento estricto con protocolos EPA y auditorías ISO.
- Para empresas industriales, universidades, laboratorios de campo o proyectos ambientales que buscan eficiencia, simplicidad y cumplimiento ISO 7027, el Apera TN400 ofrece una alternativa moderna, económica y muy competitiva.
Ambos instrumentos superan los requisitos de la normativa peruana y garantizan resultados confiables; la diferencia está en el enfoque:
Hach prioriza la tradición y robustez, Apera la agilidad y modernidad.









